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Saturday, November 4, 2017

manías en el cine

¿Qué tal estaba el público en sus funciones de blade runner 2049? A mí como siempre me tocó sentarme a dos asientos de expliquín.

Ya saben. El típico pendejo que se la pasa haciendo exclamaciones cuando reconoce alusiones al material original y describe constantemente lo que pasa en la pantalla como si no estuviera ocurriendo en frente de todos con flagrante obviedad.

Este es el tipo que necesita describirlo verbalmente, en voz alta. "Ya no están" dice por ejemplo durante una escena que muestra un libro de registro con hojas groseramente arrancadas, mientras el personaje ve estupefacto que en efecto las hojas que contenían el registro fueron arrancadas y pues "ya no están" ¿Por qué necesita decir lo que piensan en voz alta en el cine este hijo de la chingada?

El resto de la película lo pasó haciendo una risilla acotada. "Ja" escofeaba el chavo cada vez que se decía o se veía algo reconocible del universo de Blade Runner.

"Ja" ya salió origami icónico elemento de la original. "Ja" ya establecieron la posible especie a que pertenece el personaje principal, elemento esencial en la filosofía y desarrollo de los personajes de Blade Runner. "Ja" esa replicant se parece a Pris, una tierna y violenta replicante de la primera película. Así, hasta la guácara.

Mi teoría sobre esto es que en efecto era un mega fan que pensaba que él era el único que identificaba esas referencias, o un pendejo inseguro que vio todos los videos de youtube, honest trailers reseñas, avances y demás antes de ver la película. "Ja" exclamaba y seguro pensaba "ya van a tomar un trago" como es hábito de Deckard en la película original, detalle que en un video hacían notar de forma humorística.

No hace mucho me burlé de alguien en twitter que decía que era masoquismo ir al cine y y no veía por qué la gente lo hacía en estos tiempos teniendo Netflix o cualquier otra opción.

"Por la pantalla grande," pensaba yo. Pero mis últimas idas al cine en cdmx me hacen realmente pensar si vale la pena con el tipo de público que asiste a la mayoría de las salas de la ciudad.



Parece que para un importante porcentaje de gente es imposible ir al cine y permanecer en silencio en la sala. ¿Es un síntoma de baja autoestima o inseguridad?

Ir al cine es un ejercicio distinto para cada persona. Hoy en día para mí es una manera de ir a escuchar y ver, para tener algo sobre lo cuál sentir, y hablar posteriormente. Algo que me de nuevos significados, sonidos, atmósferas.

Entiendo y observo que para muchos la experiencia de la sala de cine consiste en chacotear en voz alta, no perder de vista los compromisos sociales y laborales a través del celular durante y después de la película, además de reafirmarse a partir del contenido de forma visible y audible para el resto del público.

No soy perfecto. Hay gente que odia que comas en el cine. A mí me parece un excelente lugar para comer, en especial durante los trailers y comerciales pinchísimos que ponen antes de la película. Durante la película puedo comer, pero no me puedo distraer. Cuando hago esto en casa me la paso regresándole para no perderme una línea. En la sala de cine, bastante cara la función, no me quiero perder ningún detalle.

¿Pero hablar? Y no solo hablar sino ¿decir pura pendejada? Eso es lo que yo no tolero. Si yo dijera todo lo que pienso durante una película y me la pasara haciendo exclamaciones como si tuviera una cámara en frente registrándome estoy seguro que a mucha gente le arruinaría la experiencia.

Imagínense a un güey en la sala diciendo: "puta madre, qué quebradora tan chingona le hizo" "guau, qué foto"y todo un catálogo de onomatopeyas. Es decir, yo también me emociono con las películas que voy a ver pero siempre que puedo contengo toda esa emoción hasta el final.

Me acuerdo de Nuovo Cinema Paradiso. ¿Se acuerdan del público en esas funciones? También en salas afroamericanas a las que llegué a asistir era así.

Alguna vez escuché, creo que a un comediante, decir que para los negros el cine era una "Experiencia social" —algo así como ir a un bar.

Chale. Para mí la parte "social" de ir al cine es sumamente sutil, casi imperceptible, y por supuesto no debería interrumpir o desacatar la película.


Obviamente no siempre fue así. Cuando salió el Frankenstein de Kenneth Brannag yo tenía como 13 años. Fui a verla con mis peleles amiguitos de entonces y pasamos toda la función riendo, burlándonos y valiéndonos madres que nos callaran.

Nos parecía muy chistoso ver a robert deniro todo jodido pidiendo ayuda o amistad, o algo así y lo imitábamos con voz "de mongol". Unos verdaderos pendejines. La verdad es que parte de la diversión era también joderle la función a otros. Hoy me avergüenza mucho acordarme. Saber que fui parte de una pandilla de idiotas hambrientos de atención y reconocimiento, llenos de baja autoestima y con delirio de grandeza.

Creo que así es con todo, en especial ahora en internet que es tan común y visible el regaño petulante. Todos hablamos como si hubiéramos nacido con tales o cuales virtudes, costumbres o principios, como si no hubieran sido parte de una evolución. La verdad es que la mejor manera de aprender algo es sintiéndolo por todos lados, ser agresor y víctima, saber como siente alguien cuando es atacado, o juzgado es más fácil cuando lo has sentido tú o alguien que te importa.


Conclusión:

Vayan al cine en las mañanas. Está casi vacío. Nunca a premier de media noche. Preferentemente no en la primera semana de proyección.