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Wednesday, December 13, 2017

Manhunt: UNABOMBER, una serie biopic concisa, sin pretensión, cumple su cometido.

La historia dramatizada de Ted Kaczynski, el bombardero de universidades y aerolineas, cuyo modus operandi fue resumido en un código y adoptado, luego modificado ligeramente por la prensa para ser el mundialmente reconocido nombre: UNABOMBER llega a la pantalla chica legal.

No se lo deben perder quienes quedaron relativamente insatisfechos con Mindhunter, porque aquí hay una mucho mayor cohesión narrativa al tratarse de una miniserie con un número limitado de episodios de entrada, un guión cerrado y un final por todos conocido de una historia alucinante. Viene con menor pretensión aparente, mejores actuaciones y un conflicto más profundo, así como metáforas más intensas y de largo alcance, además de la verdad documental que es el impactante mal llamado "manifiesto" de Ted, un documento de denuncia de la tecnología y la industrialización y sus efectos en la humanidad, escrito por un genio destruido y humillado por los experimentos auspiciados por la CIA para control psicológico, estos precursores de los programas de tortura que hoy todos conocemos como práctica común ya por mucho evolucionada.

Nunca volverás a ver un semáforo en rojo del mismo modo. Aquí en verdad se logra con mucha mayor contundencia y claridad la sensación de inquietud que sufre el héroe de la película, Fitz, quien además existió y cuya representación es, según reportes, altamente fidedigna. Esta inquietud de atascarse de pronto en la zona gris que Mindhunter trata infructuosamente de desarrollar a lo largo de diez insulsos capítulos con personajes a penas más articulados que un cartón. La zona gris como un pantano de conflicto interno, que al llegar al otro lado nos deja con un cambio de principios.

La confrontación de mentes brillantes entre el inusualmente inteligente Ted Kaczynski y el rebelde del método que tiene que luchar contra protagonismos burocráticos logra momentos de intensidad absorbentes. Llegamos al punto, a través de Fitz, en que entendemos en trágica complicidad que a pesar de la injusticia evidente de atacar a personas inocentes con bombas en el correo, el UNABOMBER es un producto 100% americano, del deep state, que por largos periodos sale ganando como un antihéroe que nos advierte lo que hoy sufrimos, aquello que se discute en foros de científicos, eso que está descrito en sendos artículos visionarios que llegaron 22 años tarde, y hoy critican en tono alarmante: la hipertecnologización de la animalidad humana. Las rasgaduras del tejido social por culpa de la automatización. La mentira de la libertad que nos dan las máquinas.

Como ya comentaba, son entrañables los dos protagonistas, y delesnables los antagonistas —queda a tu criterio determinar quién es quién— gracias a las impecables actuaciones principalmente de Sam Worthington como Jim Fitzgerald, Paul Bettany como Ted Kaczynski, Jeremy Bobb como Stan Cole, Keisha Castle-Hughes como Tabby y Lynn Collins como Natalie Rogers.

Los costos de la obsesión, los enamoramientos, batallas y autodestrucciones mentales, los por qués de la aparente locura, todos son claroscuros que mantienen y seducen a lo largo de 8 episodios excepcionalmente bien realizados, que serán un deleite para quienes conocían, y para quienes ven por primera vez la increíble historia de Ted Kaczynski, el UNABOMBER.

Listo, ahora regresemos a nuestras computadoras de bolsillo a ver twitter.




Tuesday, December 12, 2017

Viv and The Sect at HipnosisMX Festival, a personal review

Viv and the sect. Viv and dissect. Vivisect. The act of dissecting the living body of an animal... or a person in this case.

I think this is what happened. I was dissected alive by a rock band.

It happened last Saturday as the lead singer of Mexican Psyche Garage band Viv And The Sect looked me in the eye from the stage as if checking my vital signs out "aren't you enjoying this stuff?" he seemed to ask with his eyes. Shit, I was stiff and serious, alright. I had just arrived, and I've never been much of a dancer. I had never heard of this band either.

The band began crippled, as the sound engineers seemed cursed that day —or perhaps were just incompetent, unable to have one single band at the festival play without some technical problem or another.

For Viv and The Sect the lead guitar went in and out. The volume on the Keyboard —played by Waco Fuzz—was so low, you couldn't hear shit for the first half of the show. His monitor was out all throughout. Still, the band was hacking through. Playing tight with impecable drumming by Rho Moran and smashing presence and groove courtesy of Zerge —rythm guitar and voice— and Aleph —lead guitar— the show went on. Quiet on the side, Mario was pumping bass lines filling in the atmosphere.

Alerted by Aleph, the roadies finally began to move. Some drama behind the stage began to unfold: "it's the cables," they said and went away presumably to get some replacements. Before they could come back, Aleph shook his head, shrugged it off —"fuck it" said his body— as he unplugged some bypass cable and went in clean, directly into the amps, without any effects, at least for a while.

These guys were not fucking around. They were here to own this gig, no matter what.

Soon my head began to bob automatically. "What is this? This is damn good!" I thought. Lead singer looked me in the eye again. A satisfied smirk appeared in his face. Mission accomplished. This crowd is coming alive.

Already hooked on the crisp psychedelic pop garage sound of this authentic, fresh act, this human gesture totally fucked me up. This guy was not just absent on a stage, not from outer space precisely. He was plugging his audience into his music and his soul.

The volume on the keyboard kinda came back after a while and we were able to hear it, but I am sure not as clear as it was intended. Another excuse to track them around town and attend a concert with capable sound engineers.

Riff after riff of psychedelic greatness Viv and The sect conquered us, probably less than a hundred people there. They made us feel special.

It's not hard to fall in love with their on stage presence. They are there. They are real. They're having fun, and they want you in on it. As a band, they are air tight."Mexican Psicodelia," as Zerge Herrera, lead singer and rythm guitar labeled in on stage for us who were just baffled at this unexpected sensation. Mexican Psicodelia at its purest, cooked in my hometown of Mexico City.

To many it may sound absurd, specially thinking of a chaotic and murky city like what used to be called Distrito Federal, more associated with monotonous perennial blues bands, but for those who've experienced it deeply, who have tripped, laughed and loved within its mountain walls, there is another vibe brewing in it.

For those who have felt its monstrous soul grab them by the heart, its claws pierce little holes in the fabric of reality to allow you to see small gems in dark corner, down a wet, stinky ally, this is a perfect soundtrack. It's not all gray, there is something colorful and noisy between the cracks, you just have to dissect the living shit out of the city to find it. You have to have a soul to take others there too.

This is Viv and The Sect.





To close, I am so sorry to make a couple easy comparisons, but do you remember the colorful acid sound of the rolling stones when Brian Jones contributed to the songs? This band has some reminiscence to that.

Do you remember the 1967 Mexican movie "Los Caifanes" directed by Juan Ibañez? Did you ever think it was missing something? Have you heard about the urban legend that you can play the Dark Side of The Moon to the Wizard of Oz movie and it matches perfectly? Well, I am waiting for my LP's to do the same experiment with Viv And The Sect and that movie.

Wednesday, November 29, 2017

La desconsideración en las salas de cine

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Ya casi termina Noviembre y en twitter.mx está a todo lo que da el mame  la discusión sobre la prohibición de entrada a bebés en Cinépolis que volvió a ser noticia, pero esta vez agarró vuelo hasta convertirse en el tema inescapable de la semana.

Algunas notas habían aparecido en Junio (El universal) y Julio (noticieros televisa) sobre la legislación vigente desde hacía años, pero que a penas hacía poco se empezaba a hacer valer en Mazatlán.

Se leen opiniones desde todas las perspectivas. Algunas me parecen más mamonas que otras, y algunas incluso sorprendentemente propositivas como las que se proponen para cuidar niños de papás que quieran ir al cine. Vaya, si hubiera más de esa actitud —que seguramente le debemos a la sacudida social que nos dio el sismo—otra cosa sería. Sin embargo lo que más se ve es la gente que ya no son niños, sino adultos, y que no exactamente celebran la medida, sino que se ponen a justificar su implementación y de paso a regañar a los papás por irresponsables, incluso en un caso particular que casi me saca la leche por la nariz, dicen que la medida es por el bien de los niños. No mamen.

Seguramente saben que Cinépolis tiene una sala Junior con juegos, camastros, puffs y hasta un tobogán. Ahí no se entra con la predisposición de silencio total, y es tolerado el llanto, ruidos y demás productos auditivos y kinésicos de los niños. Es un ambiente muy buena onda y sería ideal ampliar la oferta de películas en dichas salas.

La clave de todo está en la expectativa que uno tiene, que compra, al ir al cine.

Personalmente en el caso de los niños me he vuelto mucho más tolerante y más si se trata de una película clasificación A.  Aún así, tengo que aceptar que fuera de una sala junior y en funciones B para arriba sí es cagante el llanto de un niño durante la película. Aunque es algo natural como un estornudo o una tos, no dejan todas estas cosas de ser molestas, como también lo son todas las personas que están en la sala inconscientes o valiéndoles madres que no están en su casa y no les importa —o incluso los incita a hablar— el hecho de que hay más gente además de ellos.



Lo que no me queda claro es por qué los que aplauden la medida de prohibir bebés no piden que las salas implementen un reordenamiento general para cambiar la cultura de los asistentes, e incluso se molestan cuando esto se menciona porque "distrae del tema".

Casi me atrevo a decir entre broma y en serio, que se debería aplicar mano dura para que todos los adultos que asisten al cine lo hagan con conciencia de los demás y con la experiencia del otro entre sus consideraciones.

Sería interesante que se crearan medidas y sanciones para que gente que saca sus celulares, cuyo brillo es molesto durante la película, gente que habla, o explica, o exclama constantemente para impresionar a sus acompañantes, gente que patea los asientos, o tiene ataques de tos, o incluso los cínicos hijos de la chingada que contestan el teléfono en voz alta y hasta tienen el descaro de decir "¡ahorita no puedo hablar! ¡estoy en el cine!", que todos ellos sean expulsados de las salas. Que hubiera un modo de reportar una incomodidad a un personal de vigilancia para que intervinieran. Creo que recordar entre brumas que hace muchos años existía algo así, que había más respeto, y más personal, y que aquellos que salieran del canon recibían llamadas de atención o eran sacados de la sala.

Aquella vez que escribí sobre mis propias manías en el cine, no conté más que mi experiencia con Blade Runner 2049, pero prácticamente en cada función que he ido en los últimos meses ha sido el mismo caso. Cuando fui a ver la película de It en premier de media noche me la pasé particularmente mal y tuve incluso que confrontar a los chavos de los asientos contiguos preguntándoles si iban a estar hablando toda la función. En mi cabeza pensaba "si es así, para salirme y pedir que me regresen mi dinero" pero esa no es una opción.

Esa sería la otra garantía de una buena experiencia. Que las salas se comprometieran a un cierto nivel de servicio por medio de reglas generales, parejas para todos, y que de no cumplirse, ofrecieran la devolución del dinero a quien abandonara la sala por estas molestias.

Pero ¿saben qué? es una bonita utopía que no ocurrirá y seguramente nos quedaremos en que todo es culpa de los pinches bebés, ¡bravo por cinépolis! ¡ya era hora! Aunque manejar, andar a pie, andar en bici en las ciudades es un infierno, al menos en la sala de cine podremos ir a relajarnos, a chacotear, a checar el whats y mantenernos al tanto del negocio y la familia ausente sin la lata de oir un puto llanto de bebé, horrible recordatorio primigenio de que no tenemos control alguno sobre nada de lo que nos aplasta.

Saturday, November 4, 2017

manías en el cine

¿Qué tal estaba el público en sus funciones de blade runner 2049? A mí como siempre me tocó sentarme a dos asientos de expliquín.

Ya saben. El típico pendejo que se la pasa haciendo exclamaciones cuando reconoce alusiones al material original y describe constantemente lo que pasa en la pantalla como si no estuviera ocurriendo en frente de todos con flagrante obviedad.

Este es el tipo que necesita describirlo verbalmente, en voz alta. "Ya no están" dice por ejemplo durante una escena que muestra un libro de registro con hojas groseramente arrancadas, mientras el personaje ve estupefacto que en efecto las hojas que contenían el registro fueron arrancadas y pues "ya no están" ¿Por qué necesita decir lo que piensan en voz alta en el cine este hijo de la chingada?

El resto de la película lo pasó haciendo una risilla acotada. "Ja" escofeaba el chavo cada vez que se decía o se veía algo reconocible del universo de Blade Runner.

"Ja" ya salió origami icónico elemento de la original. "Ja" ya establecieron la posible especie a que pertenece el personaje principal, elemento esencial en la filosofía y desarrollo de los personajes de Blade Runner. "Ja" esa replicant se parece a Pris, una tierna y violenta replicante de la primera película. Así, hasta la guácara.

Mi teoría sobre esto es que en efecto era un mega fan que pensaba que él era el único que identificaba esas referencias, o un pendejo inseguro que vio todos los videos de youtube, honest trailers reseñas, avances y demás antes de ver la película. "Ja" exclamaba y seguro pensaba "ya van a tomar un trago" como es hábito de Deckard en la película original, detalle que en un video hacían notar de forma humorística.

No hace mucho me burlé de alguien en twitter que decía que era masoquismo ir al cine y y no veía por qué la gente lo hacía en estos tiempos teniendo Netflix o cualquier otra opción.

"Por la pantalla grande," pensaba yo. Pero mis últimas idas al cine en cdmx me hacen realmente pensar si vale la pena con el tipo de público que asiste a la mayoría de las salas de la ciudad.



Parece que para un importante porcentaje de gente es imposible ir al cine y permanecer en silencio en la sala. ¿Es un síntoma de baja autoestima o inseguridad?

Ir al cine es un ejercicio distinto para cada persona. Hoy en día para mí es una manera de ir a escuchar y ver, para tener algo sobre lo cuál sentir, y hablar posteriormente. Algo que me de nuevos significados, sonidos, atmósferas.

Entiendo y observo que para muchos la experiencia de la sala de cine consiste en chacotear en voz alta, no perder de vista los compromisos sociales y laborales a través del celular durante y después de la película, además de reafirmarse a partir del contenido de forma visible y audible para el resto del público.

No soy perfecto. Hay gente que odia que comas en el cine. A mí me parece un excelente lugar para comer, en especial durante los trailers y comerciales pinchísimos que ponen antes de la película. Durante la película puedo comer, pero no me puedo distraer. Cuando hago esto en casa me la paso regresándole para no perderme una línea. En la sala de cine, bastante cara la función, no me quiero perder ningún detalle.

¿Pero hablar? Y no solo hablar sino ¿decir pura pendejada? Eso es lo que yo no tolero. Si yo dijera todo lo que pienso durante una película y me la pasara haciendo exclamaciones como si tuviera una cámara en frente registrándome estoy seguro que a mucha gente le arruinaría la experiencia.

Imagínense a un güey en la sala diciendo: "puta madre, qué quebradora tan chingona le hizo" "guau, qué foto"y todo un catálogo de onomatopeyas. Es decir, yo también me emociono con las películas que voy a ver pero siempre que puedo contengo toda esa emoción hasta el final.

Me acuerdo de Nuovo Cinema Paradiso. ¿Se acuerdan del público en esas funciones? También en salas afroamericanas a las que llegué a asistir era así.

Alguna vez escuché, creo que a un comediante, decir que para los negros el cine era una "Experiencia social" —algo así como ir a un bar.

Chale. Para mí la parte "social" de ir al cine es sumamente sutil, casi imperceptible, y por supuesto no debería interrumpir o desacatar la película.


Obviamente no siempre fue así. Cuando salió el Frankenstein de Kenneth Brannag yo tenía como 13 años. Fui a verla con mis peleles amiguitos de entonces y pasamos toda la función riendo, burlándonos y valiéndonos madres que nos callaran.

Nos parecía muy chistoso ver a robert deniro todo jodido pidiendo ayuda o amistad, o algo así y lo imitábamos con voz "de mongol". Unos verdaderos pendejines. La verdad es que parte de la diversión era también joderle la función a otros. Hoy me avergüenza mucho acordarme. Saber que fui parte de una pandilla de idiotas hambrientos de atención y reconocimiento, llenos de baja autoestima y con delirio de grandeza.

Creo que así es con todo, en especial ahora en internet que es tan común y visible el regaño petulante. Todos hablamos como si hubiéramos nacido con tales o cuales virtudes, costumbres o principios, como si no hubieran sido parte de una evolución. La verdad es que la mejor manera de aprender algo es sintiéndolo por todos lados, ser agresor y víctima, saber como siente alguien cuando es atacado, o juzgado es más fácil cuando lo has sentido tú o alguien que te importa.


Conclusión:

Vayan al cine en las mañanas. Está casi vacío. Nunca a premier de media noche. Preferentemente no en la primera semana de proyección.

Friday, November 3, 2017

Boardwalk Empire

News just came out that Paz De La Huerta (Who..?) was raped by Harvey Weinstein in 2010 in New York. If you're empty all year long and fill the void by watching tv like I do, you may know this actress from Boardwalk Empire or even Gaspar Noe's Enter The Void.

In Boardwalk Empire She was Nucky's girlfriend at the beginning of the show. I will probably get burned alive by the internet if I say too much of what I felt and thought when I first saw her. Watch the show and come back and comment on it anonymously so you don't get crucified.

I think it's safe to say she possesses a raw, real, organic type of sex appeal. She is *interesting*. I guess, fuck it, my first impression was that she was very attractive, real sweaty and slutty looking specially if your set in the prohibition era when nobody showered. Sorry. I had to express myself. I'm so sorry, please don't tell my family.

Paz De La Huerta for Oyster Magazine

The point is all of these cases coming out are somehow not really surprising, instead it's kind of a morbid parade  to read the details, from the documentary An Open Secret —documentary which went viral almost 3 years after first appearing and being ignored— to all of the accusations agains Harvey Weinstein — the producer you must know because he was half of Miramax (Pulp Fiction) and later created The Weinstein Company with his brother — all the way down to Kevin Spacey.

Actors and actresses having to fuck producers to get anywhere. It's like we all knew, because that's just how things are everywhere in the world in showbiz. Not that it's not horrible, but, "that is how it is." I guess the question is whether it can, or will change by having all this exposure. There seems to be a momentum. Yet, seeing this new stories will throw some of us back to previous examples, or even experiences. That's the power of these waves of information. I remembered watching Girl 27. A documentary for which IMDB summarizes the plot as follows:
"The reclusive Patricia Douglas comes out of hiding to discuss the 1937 MGM scandal, in which the powerful film studio tricked her and over 100 other underage girls into attending a stag party, where she was raped."
Ninteen fucking thirty seven. This underage sex party thing that Corey Feldman has been describing for years now is pretty much an old institution in Hollywood, wouldn't you say?
All these images of powerful people doing what (I won't say everyone but) a good number of people do to get laid. They push. They joke. They brag and brandish that power. And the people below them fall for it, some of them even think they like it.

On top of it, the movies are somehow a reflection, I even dare say a glamorization of horrible things. Movies get you into situations you may have not imagined, but somehow they distract you from the hyper realistic fact that those things are happening to the people in the movie, maybe not the main characters, but others. If you haven't watched "An Open Secret" you're in for an appalling intro where Todd Bridges describes this exact surrealist experience from that side of the screen. Movies somehow help numb us out to a beautifully photographed horror.

It's just crazy. Kevin Spacey played that character in the great movie American Beauty. Remember? The one who was mistaken for a fag, although he really seemed to be heading that way, never really came out, but was fairly tolerant to the experience when he got approached by that military dude who kissed him tenderly after fantasizing with him, thinking he was working out showing off to him, and blowing the military guy's own son in his garage. Is that how that went? Anyways, now a bunch of people are accusing him of being a sexual predator of young males on and off set.

Even Dustin Hoffman's been added to the long list of powerful Hollywood figures who like to harass low and high level employees who work with them. Dustin fuckin Hoffman. The Graduate. Remember? This Article on The Guardian summarizes the movie plot as follows:
"virginal Benjamin Braddock about to be educated in the ways of love and lust, he had the voice."
Predators is the word being used, and it's kind of interesting to see that that's exactly how we get trained to be by I don't know who or what forces. Friends, movies, Marilyn Manson. I wonder what percentage of the people around me have been abused. I'm sure we all have our own little stories as victims and perps, and all I can say is I would be surprised if anyone hadn't been at some level at some point in their childhood or teenage years in a situation where sex was taught to them, or they were introduced to it in a not very organic, natural or innocent way.

It's a tough subject, and all we are seeing these days are famous people coming forward. Perhaps the reason why An Open Secret was not so popular when it first came out is that the kids who were abused and spoke out were not really that famous.

It appears though that the abuse has managed to wreck the spirits and lives of many child actors. Isn't that even like common knowledge that child actors always end up fucked up, overdosing on drugs, etc? It seems that our society is just wired this way. It's fucking depressing.

Call me a pessimist, but I think this will have little effect on culture, and instead it will die a big show right where it started: In the fame thirsty, self centered, lavish houses and sets of Hollywood and entertainment media.

Wednesday, October 25, 2017

Línea Mortal: compren palomitas

Flatliners, cuota de género en un extreme makeover cotorro con personajes mñe.

Linea mortal. Flatliners. Los planilíneos. Jaja. Bueno: vidas al límite. Así la subtitularon en español.

Es un remake, es decir un refrito, o como les gusta decir ahora a los más mamones de la tierra "una reimaginación" de la película "de culto" "icónica" "clásica" de Joel Schumacher de 1990. Lanzada el mismo año en que salió Ghost "la sombra del amor" mejor reconocida como la película del "faje en arcilla" Flatliners era una onda bastante dark para los parámetros del cine mainstreamero de aquél entonces. La vi mil veces porque me gustaba su onda siniestra, y además esperaba ver las escenas sexosas de alec baldwin o william baldwin, o quién sea que espiaba y videogrababa a sus parejas sexuales con cámaras escondidas, y me quedaba a ver el resto. Valía la pena a los once años.

Con las reimaginaciones hollywoodenses no se puede decir que son "remakes". No son "fieles" directamente copias como Point of no return fue a Nikita: un simple gringowashing de un filme imperfectamente francés, violento y cochinón como eran las primeras de Luc Besson. Ahora los remakes son tweaks, giros de tuerca, calcas modificadas, alebrijes distintos sobre un mismo esqueleto. En general un espantoso fracaso.

Botones de muestra:

Ghostbusters
Total Recall

¿Qué otras?

Al rato voy a buscar algunas reseñas ya existentes a ver si alguna resiste la inercia de comparar 1990 con 2017. Lo dudo. Y ese es el mayor problema de todas estas replicas de películas.

Las similitudes y diferencias con Flatliners, 1990 mantendrán la mitad de la atención de quien la haya visto. Yo encontré las siguientes:

En este remake sale Diego Luna en un papel abismalmente menos secundario y mucho más exigente que todos los otros donde sale de barrendero, o del güey que se muere luego luego. Y no lo hace nada mal. Es incluso más complejo y entretenido que lo que hizo en Rogue One, donde era una caja de cartón con patas que no valía un quinto de su peso dramático en latón.

En cambio casi parece escrito para él este personaje que por su relativa profundidad no se atora en el estereotipo que Mister Luna irremediablemente representa de mexicano criollo, más rubio que el 80 por ciento de la población, evidentemente emigrado a Estados Unidos ya para quedarse, que se las da de pobre y luchón, con acento recalcitrante y forzado (staple de su actuación de mexicano presentable, no moreno, no chaparro y no tan jodido).

De hecho es Ray (Luna) el pivote de interés durante prácticamente toda la entretenida película la cual no pasa mucho de ahí. Está cotorra, y el tímido asertivo Ray, más viejo, experimentado y sabio que todos los otros tontuelos compañeros suyos de reconocida escuela de medicina resulta el más colorido y atractivo en sus matices. Primero prudente y regañón, de pronto solidario, a veces tímido tí-tímido y sensible, un día grosero y gruñón, al otro romántico y seductor, termina siendo el sangrón, santurrón eje moral de un grupo, a su propio decir de "gringos ricos" y bastante insípidos y estúpidos.

Como decía, no son exactamente remakes. Son remodelaciones, extreme makeovers de las mismas mubis que nos definieron en aquellas décadas de locura y ensueño.

El intercambio de siluetas argumentales y etiquetas de personajes, lo que parece más bien un reemplazo de engranes para echar a andar la misma máquina con otro rostro son evidentes y hacen sentir extrañamente familiar los arquetipitos de la película si alguien vio "la original" que es el nuevo "está mejor el libro" en la ya choteadísima fiebre refriturezca de películas ochenteras y noventeras que invade el cine pop,

Así entonces, todos los personajes no solo buscan curar los acechos de sus culpas del pasado sino que adquieren poderes mentales. Al regresar de la muerte, se recablea todo su cerebro, según la dudosa explicación científica del experimento.

La niña negra que el blanquísimo Kevin Bacon bulleaba en 1990 se convirtió en la bully en 2017 y su víctima es ahora una china que igual que antaño la perdona para que el espíritu chocarrero de la culpa no termine por matarla. Sophia es la más tonta de todos los personajes y no se cansa de repetirlo al grado de justificar su suicidio temporal porque "yo sí necesito aumentar mis capacidades".

El casanova ojete macho William Baldwin, 1990,  ya no es un videograbador hiper-auto-voyeur sino un mujeriego de mediano éxito, asustado frente a un embarazo no deseado que se chispa a la hora de la verdad del aborto. En mi opinión la parte más conmovedora y real de la película sucede cuando reencuentra a la chica agraviada.

El ambiguo, atormentado, imprudente y decidido Nelson de 1990 presta un poco de su esencia a Ray, Marlo y Courtney.

Ray, rudo y tosco, sin embargo, es la antítesis de lo arriesgado, es un excelente médico con experiencia en el cuerpo de bomberos, mayor que sus colegas, pero con un sentido de la ética profesional que no le permite.... ¿salirse de todo este experimento porque quiere cogerse a Marlo?

Marlo es tan gris que ya no me acuerdo qué hace más que ser el objeto de deseo de Ray, contar en algún momento y sin mucha intensión que él también es objeto de deseo de ella, pero se pregunta del gran partido "¿Qué ves en mí?" ¿Guaat? Es una chava muy guapa, de las mejores de su clase, pero insegura al grado de necesitar que un minority token la reconozca. Ah sí, ya me acordé. Marlo tiene culpa por haberse equivocado con un medicamento que provocó la muerte de un paciente y por después haber modificado un reporte de autopsia, lo que la pone en antagonismo moral con Ray.

Courtney, nada menos que la autora intelectual del experimento, pero como personaje no tiene prácticamente nada que ofrecer, más que su oculta motivación para hacer todo esto que es [SPOILER ALERT OMAIGAD] ver a su hermana muerta. ¿Si ya sabe, para qué pregunta? Muy distinta a la sensación de "no sé en que chingados me metí" del Nelson noventero que en realidad lo hacía todo por aburrimiento, o locura, en búsqueda de aventura y poder, para al final encontrar algo totalmente inesperado. El guardadito de la información fea del viaje al más allá permanece en las dos películas.

Dos de las personajas femeninas responsables directas y comprobables de una muerte en 2017. En 1990, solo Nelson cargaba con eso.

¿Y qué pasó con Julia Roberts, la memorable Rachel Mannus, único personaje femenino de la original, ella sola más interesante que las 3 chicas del rearmado de 2017? La impactante y perturbadora historia de culpa infantil con su papá en 1990 no se ve por aquí, si acaso diluida en la relación conflictiva de Sophia, la chava negra bully y su mamá. Sophia, como subproducto de la insistente dominación materna decide tener sexo con otro de los personajes [spoiler alert] masculinos y buscar su independencia, porque era tan bruta que tenía que morirse y revivir para querer ser independiente de mamá.

Nelson interpretado por Kiefer Sutherland en 1990 hace un cameo, osea una aparición de botón, un sello de validez, como el doctor profesor jefe de los chamaquitos, Barry Wolfson. Un pinche gesto rarísimo para los que vimos la original, que más que nostalgia y sentido de pertenencia, a mí me hizo perderle el respeto a la historia. Aunque no queda mal, y está bien actuado, no pude evitar pensar que Nelson, un buen personaje, se murió, reencarnó en Courtney, Marlo y Ray para dejar su cuerpo a una especie de Capitán Ahab que ahora orienta a futuros médicos con manita dura y tough love.

¿Qué pedo con esta tendencia aparente de cumplir cuota de género sin dotar a las personajas de complejidad, carácter y necesidades importantes? ¿Por qué destilar personajes en elementos que serán repartidos en otros de muchísima menor profundidad?

En este caso en un grupo de 5 en 1990 había solo una mujer la cual era más interesante que los 4 tipos que la rodeaban. En 2017 quedamos con 3 mujeres medio insulsas, sin mucho carácter, que de todos modos necesitan la validación masculina para "empoderarse" y dos hombres que llevan el crédito dramático. Ejemplo: si Ray no decide entrar a rescatar a todos que son unos mensos, incluyendo a la chava que le gusta, a quien literalmente salva de la muerte y a la que después regaña y obliga a confesar que es corrupta, la historia hubiera durado 10 minutos.

Como una nueva película —sin su eclipse noventero—para un público tween de hoy, está bien para darse de besitos en el cine mientras te crispas de un susto a otro y te cachondeas con escenas de sexo interracial, interclase, heterosexual y travieso.

Sin embargo recomiendo, como hice yo mismo hace varios meses, ver la película de los noventa porque finalmente no es un shakespeare o algo así del cuál puedan destilar miles de maravillosas versiones. Era un flick decente y ya.

¿Qué sigue? ¿Ghost la sombra del amor con eugenio derbez como nostálgico enamorado artesano del barro que llora por el fantasma de su amada muerta en un asalto a la cual contacta por medio de Rupaul?

Epílogo:

Ya me vale verga usar anglicismos en todos lados, total, ya nos cogieron el cerebro los gringos, y así escriben todos en la red.

Epílogo dos:

Escribí esto antes de leer otras reseñas como esta titulada "Cómo Flatliners expía los pecados de genero de la original" y aunque creo que habrá gente que se enoje y ofenda con mi opinión, me pareció lo más honesto dejarlo así. Espero que abra discusión, pero les dejo el dato: los dos escritores y el director son hombres. Por ahí hubieran empezado ¿no?

Thursday, October 19, 2017

¿Qué pasó con el boxset de Star Time?

Mi adolescencia aunque cómoda fue bastante traumática. Me di cuenta de infinidad de pequeñas, y enormes pero sutiles cosas que odio de la gente. El proceso de "darme cuenta" incluyó aprender, reproducir, ejercer muchas de esas cosas. Fue muy difícil desaprenderlas después al grado que hasta el día de hoy sigo trabajando en varios aspectos.

Bien, una de las cosas que aprendí fue que mis amigos eran unos rateros. En aquella época yo cargaba para todos lados con un estuche de CDS o de cassettes para poner música en los distintos escenarios y trayectos donde se desarrollaban nuestras aventuras. En general eran las situaciones estúpidas, a veces peligrosas, a veces vergonzosas, casi siempre monótonas y aburridas en las que los adolescentes de los noventa nos metíamos.

Fueron muchos los discos y cintas que me robaron y sé muy bien quienes fueron en la mayoría de los casos porque fueron flagrantes al no devolver un disco prestado o de plano tenerlo en la sala de la casa junto al estéreo cuando en alguna ocasión yo caí de visita ahí. Casi me veo tentado a poner los estúpidos apodos de las personas que recuerdo que me robaron,  sin embargo siento que sería dignarlos con un pedazo de texto y no vale la pena.

En fin, el soundtrack de Ghost Dog apareció en la casa de uno. A otro se le ocurrió tomar sin permiso el cassette de Grand Funk Railroad que me había prestado mi papá y me lo encontré en su coche por accidente. En una fiesta a la que fui con otro más de pronto desapareció el disco de Mr Bungle que había comprado usado en el chopo, estoy seguro que él lo tomó. El OST de Pulp Fiction lo "perdí" y compré de nuevo dos veces, el de NBK lo tuve que volver a comprar una vez. Un largo etcétera.

El caso es que hace dos noches vi la película Mister Dynamite: The Rise of James Brown, un excelente documental que espero reseñar en algún momento, el cual me trajo a la memoria el boxset de James Brown llamado "Star Time."

Era una caja de 4 cds con una bonita portada posterizada color negro, rojo y amarillo con la silueta de James Brown encogido como si le hubieran picado la panza cantando con la apariencia de sus primeros años de éxito. Tendría yo unos 16 años cuando se me ocurrió comprar esta caja para aumentar mi exposición al "padrino del soul" y tener mayor conocimiento de su música más allá del par de éxitos que se llegaban a escuchar en las estaciones de rock clásico, y la primera que escuché de él en la película Rocky IV — Living in America.

La recuerdo como uno de mis tesoros más preciados. De ella hoy solo queda la caja en sí, el librito y los jewel cases de los 4 CDS.

Mientras veía el documental me invadió una sensación de extrañeza y nostalgia. Me sentí distante de las canciones. Aunque reconocí muchas de ellas —get on the good foot, papa's got a brand new bag, Get Up Offa That Thing, Soul Power— no me sentía familiarizado a fondo con las letras, las lineas de bajo y otros detalles. El material fílmico de archivo con la imagen de Brown cantando y bailando fue impresionante porque no lo había visto nunca. Pero "yo conocía bien el sonido de James Brown. O debería. Yo tenía aquella caja de discos. ¿Por qué me suena tan lejano?" pensaba. De cualquier modo me sentí casi ajeno. Dos días después en la noche entendí por qué.

Con la cosquilla rara que me dejó el documental hice lo que siempre hago. Me fui a una página de torrents y busqué la caja que por fortuna sabía que existía. La bajé a la computadora y la subí a Google Music. Esa noche me acosté a dormir, me puse los audífonos y eché a andar algunos tracks de Star Time al azar. Poco a poco me fui maravillando de nuevo. Era como si al oír la música estuviera viendo una foto muy, muy vieja que hacía años no veía y la pudiera entender de nuevo.

Mis oídos son otros, mi cabeza otra. Desde siempre la verdad es que mucha música a veces la doy por hecho y no la escucho con cuidado las primeras veces. Necesito tener el material disponible para darle play en diferentes momentos y circunstancias, con diferentes personas. Me di cuenta mientras escuchaba en la oscuridad que cuando recién empezaba a desentrañar esta caja fue cuando empezaron a desaparecer los discos.

El primero fue el que le presté a uno de mis "amigos" en aquel entonces — un tipo pelón, narizón y bufón con el que hice un video. Era una especie de ensayo de una escena ridículamente imitadora de Pulp Fiction y otras películas donde salen escenas casi de relleno que presentan a gente drogándose con alto glamour. En este video salíamos "inhalando cocaína" con la maravillosa canción "please, please, please" de fondo. Era la primera vez que él la escuchaba. Estaba encantado. Yo quizás la había escuchado algunas veces más. No muchas. Aunque aún la estaba descubriendo, era una de mis canciones favoritas del disco.

Eso hacía yo: empezaba con las conocidas pero luego me iba al principio del boxset y lo recorría todo varias veces en diferentes momentos. Es obvio que no tenía demasiadas pasadas con esta caja pero ese track era de los pocos que ya estaban instalados en mi cabeza. Por eso lo usamos para esa escena inútil y tonta.

La cocaína de la escena era en realidad aspirina. Sí. Inhalamos aspirina para hacer una especie de videoclip. No había una historia. No pasaba nada. Solo era una payasada. De ahí le presté el disco a este tipo y con miles de pretextos nunca me lo devolvió.

Más adelante, de la casa de alguien conocido en común, tomé "prestado" un CD de AsianDubFoundation que sabía que era de él. Había aprendido a robar mucho antes de conocer a estos amigos. Era algo que no hacía desde tiempo atrás, pero en este entorno era justo un poco de Payback, tal como lo llamó James. Y así fue de algún modo. Lo cierto es que cuando alguien te jode, a veces se hace más fácil suspender las consideraciones, la ética y  los escrúpulos.


Wednesday, October 18, 2017

Mindhunter, una serie cursi, acartonada y videoclippera que no atrapa, pero da comezón

Lo más profundamente oscuro de la naturaleza humana es un hoyo negro que a muchos nos atrae y genera curiosidad, morbo dirán algunos. Los asesinos seriales, ejemplo de ese lado oscuro, son al mismo tiempo un misterio y una fascinante historia de locura en cada una de sus encarnaciones.

Aunque hoy son un tema bastante estudiado y aparecen bajo la luz central de la cultura popular constantemente retratados, la nueva serie de Netflix, Mindhunter pretende dar un nuevo giro al ubicarnos en los años setenta cuando la recién creada Unidad de Ciencias de la Conducta (Behavioral Science Unit) acuñó el término de Asesino Serial tras entrevistar a múltiples criminales que en la época eran concebidos como algo tan monstruoso que, a decir de uno de los personajes, el trabajo de las instituciones judiciales era "electrocutarlos" y no entenderlos.


El tema y la premisa son interesantes de por sí. Aunque una dramatización es una manera arriesgada de abordar el tema, resulta un deleite cuando está bien lograda. Lamentablemente no es el caso con esta serie, que es más una caricatura cursi que un verdadero clavado a las mentes de criminales sanguinarios, la gente que los estudia y el peligroso vínculo que se puede generar entre las dos.

Mindhunter es difícilmente un trabajo que vaya a dejar a nadie temblando de emoción,  reflexivo frente a una atmósfera, o boquiabierto ante la gran revelación de su trama.

David Fincher, director icónico de Fight Club, The Social Network y Seven, había tocado antes el tema del biopic en el contexto de asesinos seriales, en su película Zodiac. En aquel proyecto iba de la mano de dos gigantes de la actuación: Robert Downey Jr y Jake Gyllenhaal, y el resultado, si bien no era perfecto, fue mucho más eficaz para mantener al espectador interesado y ocupado con el desarrollo de la historia y encantado con la química de los actores en pantalla.

Lo primero que no cuadra en Mindhunter —que podría traducirse como "cazadores mentales" o "cazadores de mentes"— es la acartonada actuación de Jonathan Groff (Holden Ford) que parece estar interpretando a un robot en una de esas series donde las máquinas están buscando la razón de su existir y la esencia del ser.

El problema es que se supone que este es un ser humano si bien incompleto, y no consumado, por lo menos tridimensional en busca de algo nuevo, quien incluso logra conquistar a una chica en un bar y hacer de su impaciente compañero lo más cercano a un amigo que puede tener. Sin embargo lo poco que logra convencer o dibujarse de él es a través de diálogo y el reflejo que los otros personajes hacen de él. Holden, es un agente del FBI inteligente y con un deseo agudo por entender las motivaciones de los criminales más violentos y en algunos casos meticulosos con los que se haya encontrado la sociedad.

El objetivo de la historia es claro, la curiosidad científica —morbosa— de Holden lo lleva a acercarse más de lo que cualquiera de sus colegas se atreve, llegando incluso a parecerse de forma siniestra a los objetos de su estudio. Este objetivo se queda en el papel y no termina de exudar en la pantalla. Durante, y al terminar la primera temporada nos encontramos viendo un plano de un edificio que debería ser inquietante, y no el edificio en sí mismo.

Irónicamente al final lo que te mantiene frente a la pantalla durante los primeros diez episodios de esta serie es la curiosidad —llamémosle morbo, pues para cerrar el círculo— de ver más detalles, a Holden caer más en la espiral, queremos verlo seducido, y vencido por su objeto de estudio, queremos ver a su compañero perder los estribos y golpearlo a él, o a alguno de los criminales entrevistados. El salto nunca ocurre.

Entre esos entrevistados está Edmund Kemper, el siniestro asesino de colegialas que es en realidad la mente maestra de toda la serie, la inspiración de Holden, de la BSU, y quien finalmente termina, según la leyenda, entregándose a las autoridades por hartazgo. Es Kemper, interpretado por Cameron Britton el que entrega la mayor parte del mediano éxito de la serie, con la desconcertante disonancia entre su actitud y los actos que confiesa haber cometido.

Un grupo de subtramas de cotidianidad de los protagonistas le dan cierto colorido a la supuestamente oscura trama principal. Los personajes femeninos aunque secundarios, también apoyan al tono general de la serie, como la novia a la que Holden pesca en un bar, o eso cree él, ya que es claro que toda la extraña relación que tienen la genera y conduce ella: el segundo personaje más llamativo de la serie.

Holden, en principio un ratoncito inseguro, frágil, pero decidido y obstinado, según debe estar descrito en el guión, crece, se independiza como un forajido institucional, sabedor de que tiene la razón y su intuición es correcta, hasta llegar al punto de rebasar y confrontar a todos sus colegas, su novia, su jefe y agentes externos que vienen a auditar su conducta. Hemos de creer que el gran duelo final será explosivo, pero algo pasa, una especie de anti-climax, que no puedo decir del todo que no funciona, pero del cuál me llevo más la canción de fondo que la acción concreta desarrollada en la escena.

Lo que me lleva al punto final:

La música de la época es excepcional por sí sola, pero en general no ayuda en nada a vestir y acompañar las escenas y la atmósfera. Sufre ese síndrome tan común en el cine de convertir la imagen en un videoclip, y se llega a sentir por momentos como un absurdo, especialmente con los esporádicos instrumentales originales que convencionalmente tienen el objetivo de aumentar la tensión o dar una sensación de gravedad a un momento, pero aquí por mal colocados desdibujan y distraen.

Quizás las dos únicas excepciones son cuando aparece Psycho Killer de Talking Heads cuando la BSU es reubicada al sótano del edificio del FBI, y el uso de In The Light de Led Zeppelin cuyo texto acompaña, meta sémico, la acción interna y externa de los personajes en el último episodio. En un post-mortem de esos momentos finales la canción es, como comentaba dos párrafos arriba, el aroma más duradero, y eso demerita considerablemente el trabajo de dirección, foto, y actuación promedio de la serie.

De todos modos recomiendo verla porque es una buena fuente de datos para salir a investigar y sobre los cuáles buscar trabajos documentales, de ficción bien hechos, y biopics mejor logrados incluso por el mismo director titular de la serie.

Tuesday, October 17, 2017

Twitter y sus hilos

El micro blogging es ahora una versión tímida, mustia, y con hipo del macro blogging de antes.

¿Quiénes no hemos visto, en incluso usado los ahora tan populares "hilos" en twitter?

Los hilos son simplemente una trampa que traiciona el principio rector de twitter de escribir pensamientos rápidos e inconexos entre sí. Es un modo, pues, de escribir diatribas por medio de auto-respuestas.

Los hilos permiten que tweets "separados" sean correlacionados. Aún así hay gente que sigue escribiendo tuits que tienen relación entre sí pero deciden no hilarlos con un "reply" a sí mismos, sometiendo a los lectores a entrar en un timeline y recorrerlo de forma arcaica, es decir como era twitter originalmente.

Antes twitter era una herramienta tierna y rupestre. Pero la limitante, que era una monada al principio, al parecer con el paso del tiempo se ha vuelto un estorbo.

Los desarrolladores viendo el hecho de que mucha gente usa la plataforma como medio casi exclusivo de expresión, pero luchando para ser rentables y mantener a los usuarios interesados, se han tratado de adaptar con la consigna de facilitar que la gente twittee —es decir, escriba— más.

Así, entre otras cosas, la manera de añadir fotos, y los famosos "hilos" han evolucionado. Esta opción de hacer hilos es relativamente nueva y se ha pulido hasta ser lo que es hoy. Por ejemplo twitter ha subsumido el uso de caracteres de los nombres de las personas a las que uno hace reply, para que el contenido concreto del mensaje sea lo único que ocupe los 140 caracteres que pronto serán 280 para todos.

Con la conciencia de que las limitaciones se han hecho incómodas y estorban para expresarse twitter ha anunciado que piensan eliminarlas. La respuesta de los usuarios ha sido patética y absurda al grado que twitter ha dicho que siempre no, y más adelante que bueno sí pero tantito nomás.  Como resultado, hoy tenemos 280 caracteres habilitados en algunas cuentas a modo de prueba.

Hay quienes incluso se quejan de lo inútil de tener 280 caracteres frente a la más apremiante necesidad, según ellos, de poder "editar" los tweets. ¿Qué pedo?

Si se pueden hacer hilos interminables en twitter.com, ¿qué los separa de una página cualquiera? o en todo caso si el fetiche es escribir un chingo en twitter.com ¿por qué no hacen lo que habían anunciado hace tiempo y permiten incluir caracteres ilimitados? 

En mi opinión Twitter debería dejarse de pendejadas y convertirse en una interfaz de caracteres infinitos en un espacio alterno de blogging normal, y dejar los tuits en la página principal como balazos.

De este modo la gente que escribe ideas separadas en un puñado de caracteres lo pueden seguir haciendo y quienes de pronto encuentran en sus ideas un "hilo" o tren de pensamiento que se relaciona pueden agrupar esos tuits, elegir uno representativo como encabezado y pasar el contenido a una página externa de caracteres ilimitados con unos cuantos clicks y checkmarks. Más o menos como lo que son ahora los "moments" pero con una interfaz no-pinche, de un modo más organizado, limpio e "intuitivo" — es decir, meterle lana a una interfaz nueva.

Toda la gente que se siente representada por la interfaz actual y que van a pudrirse en nostalgia y comentarios sarcásticos porque les cambiaron un par de elementos cosméticos y operativos, eventualmente se pueden ir a la chingada, o volver a facebook, o a los blogs, o a una página de consolación que se llame "twitter clásico" y que mantenga las limitantes que les gustan y los hacen sentir cómodos y a salvo :)

¿Qué va a hacer la gente que se queja de este cambio si se implementa como yo sugiero? ¿irse? ¿no hacer click en los tweets cortos que enlacen a un tweet extendido? Apuesto a que harían un post larguísimo, burlón y sentido, pero en unas semanas se les pasaría el berrinche y usarían la nueva interfaz para hacer lo que tanto necesitamos todos: expresarnos sin límites, en un lugar sencillo y bonito.

Monday, October 16, 2017

señora pálida idiota

Si alguien les cuenta muy enojada que a las 8:45 AM el día lunes 16 de Octubre sobre la calle de Irlanda en Parque San Andrés un montón de coches venían en sentido contrario... díganle que no sea pendeja. Que por los edificios dañados varias calles están acordonadas y no se puede pasar, por lo que muchos carros se ven obligados a tomar calles que normalmente son de un sentido para ir en sentido contrario. Es una contingencia. Además ese día y días anteriores y posteriores la delegación estuvo podando árboles en varias calles lo que limitaba la circulación y lo interrumpía por completo en algunos casos.

Sus derechos de no ver coches en sentido contrario no serán violentados por mucho tiempo más. De cualquier modo sobran los aspavientos y la cara de histérica porque finalmente es tan amplia la calle y tan poca la circulación en el sentido en el que ella viene a esa hora de la mañana que no importa que haya una y hasta dos filas de carros en sentido contrario porque caben todos perfectamente. Pero bueno, hay gente que tiene una vida tan cómoda y vacía de retos que cualquier pendejada se convierte en motivo de una cruzada llena de energía y pasión.