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Thursday, October 19, 2017

¿Qué pasó con el boxset de Star Time?

Mi adolescencia aunque cómoda fue bastante traumática. Me di cuenta de infinidad de pequeñas, y enormes pero sutiles cosas que odio de la gente. El proceso de "darme cuenta" incluyó aprender, reproducir, ejercer muchas de esas cosas. Fue muy difícil desaprenderlas después al grado que hasta el día de hoy sigo trabajando en varios aspectos.

Bien, una de las cosas que aprendí fue que mis amigos eran unos rateros. En aquella época yo cargaba para todos lados con un estuche de CDS o de cassettes para poner música en los distintos escenarios y trayectos donde se desarrollaban nuestras aventuras. En general eran las situaciones estúpidas, a veces peligrosas, a veces vergonzosas, casi siempre monótonas y aburridas en las que los adolescentes de los noventa nos metíamos.

Fueron muchos los discos y cintas que me robaron y sé muy bien quienes fueron en la mayoría de los casos porque fueron flagrantes al no devolver un disco prestado o de plano tenerlo en la sala de la casa junto al estéreo cuando en alguna ocasión yo caí de visita ahí. Casi me veo tentado a poner los estúpidos apodos de las personas que recuerdo que me robaron,  sin embargo siento que sería dignarlos con un pedazo de texto y no vale la pena.

En fin, el soundtrack de Ghost Dog apareció en la casa de uno. A otro se le ocurrió tomar sin permiso el cassette de Grand Funk Railroad que me había prestado mi papá y me lo encontré en su coche por accidente. En una fiesta a la que fui con otro más de pronto desapareció el disco de Mr Bungle que había comprado usado en el chopo, estoy seguro que él lo tomó. El OST de Pulp Fiction lo "perdí" y compré de nuevo dos veces, el de NBK lo tuve que volver a comprar una vez. Un largo etcétera.

El caso es que hace dos noches vi la película Mister Dynamite: The Rise of James Brown, un excelente documental que espero reseñar en algún momento, el cual me trajo a la memoria el boxset de James Brown llamado "Star Time."

Era una caja de 4 cds con una bonita portada posterizada color negro, rojo y amarillo con la silueta de James Brown encogido como si le hubieran picado la panza cantando con la apariencia de sus primeros años de éxito. Tendría yo unos 16 años cuando se me ocurrió comprar esta caja para aumentar mi exposición al "padrino del soul" y tener mayor conocimiento de su música más allá del par de éxitos que se llegaban a escuchar en las estaciones de rock clásico, y la primera que escuché de él en la película Rocky IV — Living in America.

La recuerdo como uno de mis tesoros más preciados. De ella hoy solo queda la caja en sí, el librito y los jewel cases de los 4 CDS.

Mientras veía el documental me invadió una sensación de extrañeza y nostalgia. Me sentí distante de las canciones. Aunque reconocí muchas de ellas —get on the good foot, papa's got a brand new bag, Get Up Offa That Thing, Soul Power— no me sentía familiarizado a fondo con las letras, las lineas de bajo y otros detalles. El material fílmico de archivo con la imagen de Brown cantando y bailando fue impresionante porque no lo había visto nunca. Pero "yo conocía bien el sonido de James Brown. O debería. Yo tenía aquella caja de discos. ¿Por qué me suena tan lejano?" pensaba. De cualquier modo me sentí casi ajeno. Dos días después en la noche entendí por qué.

Con la cosquilla rara que me dejó el documental hice lo que siempre hago. Me fui a una página de torrents y busqué la caja que por fortuna sabía que existía. La bajé a la computadora y la subí a Google Music. Esa noche me acosté a dormir, me puse los audífonos y eché a andar algunos tracks de Star Time al azar. Poco a poco me fui maravillando de nuevo. Era como si al oír la música estuviera viendo una foto muy, muy vieja que hacía años no veía y la pudiera entender de nuevo.

Mis oídos son otros, mi cabeza otra. Desde siempre la verdad es que mucha música a veces la doy por hecho y no la escucho con cuidado las primeras veces. Necesito tener el material disponible para darle play en diferentes momentos y circunstancias, con diferentes personas. Me di cuenta mientras escuchaba en la oscuridad que cuando recién empezaba a desentrañar esta caja fue cuando empezaron a desaparecer los discos.

El primero fue el que le presté a uno de mis "amigos" en aquel entonces — un tipo pelón, narizón y bufón con el que hice un video. Era una especie de ensayo de una escena ridículamente imitadora de Pulp Fiction y otras películas donde salen escenas casi de relleno que presentan a gente drogándose con alto glamour. En este video salíamos "inhalando cocaína" con la maravillosa canción "please, please, please" de fondo. Era la primera vez que él la escuchaba. Estaba encantado. Yo quizás la había escuchado algunas veces más. No muchas. Aunque aún la estaba descubriendo, era una de mis canciones favoritas del disco.

Eso hacía yo: empezaba con las conocidas pero luego me iba al principio del boxset y lo recorría todo varias veces en diferentes momentos. Es obvio que no tenía demasiadas pasadas con esta caja pero ese track era de los pocos que ya estaban instalados en mi cabeza. Por eso lo usamos para esa escena inútil y tonta.

La cocaína de la escena era en realidad aspirina. Sí. Inhalamos aspirina para hacer una especie de videoclip. No había una historia. No pasaba nada. Solo era una payasada. De ahí le presté el disco a este tipo y con miles de pretextos nunca me lo devolvió.

Más adelante, de la casa de alguien conocido en común, tomé "prestado" un CD de AsianDubFoundation que sabía que era de él. Había aprendido a robar mucho antes de conocer a estos amigos. Era algo que no hacía desde tiempo atrás, pero en este entorno era justo un poco de Payback, tal como lo llamó James. Y así fue de algún modo. Lo cierto es que cuando alguien te jode, a veces se hace más fácil suspender las consideraciones, la ética y  los escrúpulos.


Wednesday, October 18, 2017

Mindhunter, una serie cursi, acartonada y videoclippera que no atrapa, pero da comezón

Lo más profundamente oscuro de la naturaleza humana es un hoyo negro que a muchos nos atrae y genera curiosidad, morbo dirán algunos. Los asesinos seriales, ejemplo de ese lado oscuro, son al mismo tiempo un misterio y una fascinante historia de locura en cada una de sus encarnaciones.

Aunque hoy son un tema bastante estudiado y aparecen bajo la luz central de la cultura popular constantemente retratados, la nueva serie de Netflix, Mindhunter pretende dar un nuevo giro al ubicarnos en los años setenta cuando la recién creada Unidad de Ciencias de la Conducta (Behavioral Science Unit) acuñó el término de Asesino Serial tras entrevistar a múltiples criminales que en la época eran concebidos como algo tan monstruoso que, a decir de uno de los personajes, el trabajo de las instituciones judiciales era "electrocutarlos" y no entenderlos.


El tema y la premisa son interesantes de por sí. Aunque una dramatización es una manera arriesgada de abordar el tema, resulta un deleite cuando está bien lograda. Lamentablemente no es el caso con esta serie, que es más una caricatura cursi que un verdadero clavado a las mentes de criminales sanguinarios, la gente que los estudia y el peligroso vínculo que se puede generar entre las dos.

Mindhunter es difícilmente un trabajo que vaya a dejar a nadie temblando de emoción,  reflexivo frente a una atmósfera, o boquiabierto ante la gran revelación de su trama.

David Fincher, director icónico de Fight Club, The Social Network y Seven, había tocado antes el tema del biopic en el contexto de asesinos seriales, en su película Zodiac. En aquel proyecto iba de la mano de dos gigantes de la actuación: Robert Downey Jr y Jake Gyllenhaal, y el resultado, si bien no era perfecto, fue mucho más eficaz para mantener al espectador interesado y ocupado con el desarrollo de la historia y encantado con la química de los actores en pantalla.

Lo primero que no cuadra en Mindhunter —que podría traducirse como "cazadores mentales" o "cazadores de mentes"— es la acartonada actuación de Jonathan Groff (Holden Ford) que parece estar interpretando a un robot en una de esas series donde las máquinas están buscando la razón de su existir y la esencia del ser.

El problema es que se supone que este es un ser humano si bien incompleto, y no consumado, por lo menos tridimensional en busca de algo nuevo, quien incluso logra conquistar a una chica en un bar y hacer de su impaciente compañero lo más cercano a un amigo que puede tener. Sin embargo lo poco que logra convencer o dibujarse de él es a través de diálogo y el reflejo que los otros personajes hacen de él. Holden, es un agente del FBI inteligente y con un deseo agudo por entender las motivaciones de los criminales más violentos y en algunos casos meticulosos con los que se haya encontrado la sociedad.

El objetivo de la historia es claro, la curiosidad científica —morbosa— de Holden lo lleva a acercarse más de lo que cualquiera de sus colegas se atreve, llegando incluso a parecerse de forma siniestra a los objetos de su estudio. Este objetivo se queda en el papel y no termina de exudar en la pantalla. Durante, y al terminar la primera temporada nos encontramos viendo un plano de un edificio que debería ser inquietante, y no el edificio en sí mismo.

Irónicamente al final lo que te mantiene frente a la pantalla durante los primeros diez episodios de esta serie es la curiosidad —llamémosle morbo, pues para cerrar el círculo— de ver más detalles, a Holden caer más en la espiral, queremos verlo seducido, y vencido por su objeto de estudio, queremos ver a su compañero perder los estribos y golpearlo a él, o a alguno de los criminales entrevistados. El salto nunca ocurre.

Entre esos entrevistados está Edmund Kemper, el siniestro asesino de colegialas que es en realidad la mente maestra de toda la serie, la inspiración de Holden, de la BSU, y quien finalmente termina, según la leyenda, entregándose a las autoridades por hartazgo. Es Kemper, interpretado por Cameron Britton el que entrega la mayor parte del mediano éxito de la serie, con la desconcertante disonancia entre su actitud y los actos que confiesa haber cometido.

Un grupo de subtramas de cotidianidad de los protagonistas le dan cierto colorido a la supuestamente oscura trama principal. Los personajes femeninos aunque secundarios, también apoyan al tono general de la serie, como la novia a la que Holden pesca en un bar, o eso cree él, ya que es claro que toda la extraña relación que tienen la genera y conduce ella: el segundo personaje más llamativo de la serie.

Holden, en principio un ratoncito inseguro, frágil, pero decidido y obstinado, según debe estar descrito en el guión, crece, se independiza como un forajido institucional, sabedor de que tiene la razón y su intuición es correcta, hasta llegar al punto de rebasar y confrontar a todos sus colegas, su novia, su jefe y agentes externos que vienen a auditar su conducta. Hemos de creer que el gran duelo final será explosivo, pero algo pasa, una especie de anti-climax, que no puedo decir del todo que no funciona, pero del cuál me llevo más la canción de fondo que la acción concreta desarrollada en la escena.

Lo que me lleva al punto final:

La música de la época es excepcional por sí sola, pero en general no ayuda en nada a vestir y acompañar las escenas y la atmósfera. Sufre ese síndrome tan común en el cine de convertir la imagen en un videoclip, y se llega a sentir por momentos como un absurdo, especialmente con los esporádicos instrumentales originales que convencionalmente tienen el objetivo de aumentar la tensión o dar una sensación de gravedad a un momento, pero aquí por mal colocados desdibujan y distraen.

Quizás las dos únicas excepciones son cuando aparece Psycho Killer de Talking Heads cuando la BSU es reubicada al sótano del edificio del FBI, y el uso de In The Light de Led Zeppelin cuyo texto acompaña, meta sémico, la acción interna y externa de los personajes en el último episodio. En un post-mortem de esos momentos finales la canción es, como comentaba dos párrafos arriba, el aroma más duradero, y eso demerita considerablemente el trabajo de dirección, foto, y actuación promedio de la serie.

De todos modos recomiendo verla porque es una buena fuente de datos para salir a investigar y sobre los cuáles buscar trabajos documentales, de ficción bien hechos, y biopics mejor logrados incluso por el mismo director titular de la serie.

Tuesday, October 17, 2017

Twitter y sus hilos

El micro blogging es ahora una versión tímida, mustia, y con hipo del macro blogging de antes.

¿Quiénes no hemos visto, en incluso usado los ahora tan populares "hilos" en twitter?

Los hilos son simplemente una trampa que traiciona el principio rector de twitter de escribir pensamientos rápidos e inconexos entre sí. Es un modo, pues, de escribir diatribas por medio de auto-respuestas.

Los hilos permiten que tweets "separados" sean correlacionados. Aún así hay gente que sigue escribiendo tuits que tienen relación entre sí pero deciden no hilarlos con un "reply" a sí mismos, sometiendo a los lectores a entrar en un timeline y recorrerlo de forma arcaica, es decir como era twitter originalmente.

Antes twitter era una herramienta tierna y rupestre. Pero la limitante, que era una monada al principio, al parecer con el paso del tiempo se ha vuelto un estorbo.

Los desarrolladores viendo el hecho de que mucha gente usa la plataforma como medio casi exclusivo de expresión, pero luchando para ser rentables y mantener a los usuarios interesados, se han tratado de adaptar con la consigna de facilitar que la gente twittee —es decir, escriba— más.

Así, entre otras cosas, la manera de añadir fotos, y los famosos "hilos" han evolucionado. Esta opción de hacer hilos es relativamente nueva y se ha pulido hasta ser lo que es hoy. Por ejemplo twitter ha subsumido el uso de caracteres de los nombres de las personas a las que uno hace reply, para que el contenido concreto del mensaje sea lo único que ocupe los 140 caracteres que pronto serán 280 para todos.

Con la conciencia de que las limitaciones se han hecho incómodas y estorban para expresarse twitter ha anunciado que piensan eliminarlas. La respuesta de los usuarios ha sido patética y absurda al grado que twitter ha dicho que siempre no, y más adelante que bueno sí pero tantito nomás.  Como resultado, hoy tenemos 280 caracteres habilitados en algunas cuentas a modo de prueba.

Hay quienes incluso se quejan de lo inútil de tener 280 caracteres frente a la más apremiante necesidad, según ellos, de poder "editar" los tweets. ¿Qué pedo?

Si se pueden hacer hilos interminables en twitter.com, ¿qué los separa de una página cualquiera? o en todo caso si el fetiche es escribir un chingo en twitter.com ¿por qué no hacen lo que habían anunciado hace tiempo y permiten incluir caracteres ilimitados? 

En mi opinión Twitter debería dejarse de pendejadas y convertirse en una interfaz de caracteres infinitos en un espacio alterno de blogging normal, y dejar los tuits en la página principal como balazos.

De este modo la gente que escribe ideas separadas en un puñado de caracteres lo pueden seguir haciendo y quienes de pronto encuentran en sus ideas un "hilo" o tren de pensamiento que se relaciona pueden agrupar esos tuits, elegir uno representativo como encabezado y pasar el contenido a una página externa de caracteres ilimitados con unos cuantos clicks y checkmarks. Más o menos como lo que son ahora los "moments" pero con una interfaz no-pinche, de un modo más organizado, limpio e "intuitivo" — es decir, meterle lana a una interfaz nueva.

Toda la gente que se siente representada por la interfaz actual y que van a pudrirse en nostalgia y comentarios sarcásticos porque les cambiaron un par de elementos cosméticos y operativos, eventualmente se pueden ir a la chingada, o volver a facebook, o a los blogs, o a una página de consolación que se llame "twitter clásico" y que mantenga las limitantes que les gustan y los hacen sentir cómodos y a salvo :)

¿Qué va a hacer la gente que se queja de este cambio si se implementa como yo sugiero? ¿irse? ¿no hacer click en los tweets cortos que enlacen a un tweet extendido? Apuesto a que harían un post larguísimo, burlón y sentido, pero en unas semanas se les pasaría el berrinche y usarían la nueva interfaz para hacer lo que tanto necesitamos todos: expresarnos sin límites, en un lugar sencillo y bonito.

Monday, October 16, 2017

señora pálida idiota

Si alguien les cuenta muy enojada que a las 8:45 AM el día lunes 16 de Octubre sobre la calle de Irlanda en Parque San Andrés un montón de coches venían en sentido contrario... díganle que no sea pendeja. Que por los edificios dañados varias calles están acordonadas y no se puede pasar, por lo que muchos carros se ven obligados a tomar calles que normalmente son de un sentido para ir en sentido contrario. Es una contingencia. Además ese día y días anteriores y posteriores la delegación estuvo podando árboles en varias calles lo que limitaba la circulación y lo interrumpía por completo en algunos casos.

Sus derechos de no ver coches en sentido contrario no serán violentados por mucho tiempo más. De cualquier modo sobran los aspavientos y la cara de histérica porque finalmente es tan amplia la calle y tan poca la circulación en el sentido en el que ella viene a esa hora de la mañana que no importa que haya una y hasta dos filas de carros en sentido contrario porque caben todos perfectamente. Pero bueno, hay gente que tiene una vida tan cómoda y vacía de retos que cualquier pendejada se convierte en motivo de una cruzada llena de energía y pasión.

Tuesday, June 6, 2017

La compañía y sus amigos

Una colección de artículos interesantes alrededor del asesinato de Enrique Camarena y Manuel Buendía

http://www.laweekly.com/news/how-a-dogged-la-dea-agent-unraveled-the-cias-alleged-role-in-the-murder-of-kiki-camarena-5750278
http://www.sinembargo.mx/06-09-2013/744462
http://articles.latimes.com/1990-07-05/news/mn-131_1_cia-operations
https://medium.com/matter/chuck-bowdens-final-story-took-16-years-to-write-9940cb2b4887#.yag7b0j4g
https://www.scribd.com/document/129497281/Lawrence-Victor-Harrison-Testimony-in-DEA-agent-Enrique-Camarena-Case-Ties-Contras-and-Drugs
http://www.semana.com/mundo/articulo/narcotrafico-cia/13757-3
http://www.newsmax.com/Newsfront/che-guevara-cia-cuba-killing/2013/10/08/id/529906/
https://www.lewrockwell.com/2014/07/no_author/hotbed-of-terrorism/
http://www.jornada.unam.mx/2003/02/06/012n1pol.php?printver=1
http://www.informador.com.mx/mexico/2012/405756/6/muere-en-prision-ruben-zuno-arce-acusado-del-crimen-de-camarena.htm

Thursday, March 30, 2017

la mejor canción del mundo

el amor es algo solitario
la emoción por una canción
o la infatuación con una banda son un buen ejemplo

como sientes que acabas de escuchar lo más chingón del universo y así lo expresas con una y  mil hipérboles
y la gente piensa que estás overrateando que estás exagerando,  que te emocionaste de más con algo que a ellos no les hace sentir así, quizás siquiera nada.

no importa
tú estás ahí incrustada en ese instante, le das play de nuevo y suena en los audífonos, en las bocinas caras de alta potencia, en tu cabeza solitaria
truena entre las ondas tu alma y tu espíritu
amas esta canción y quieres que el mundo lo sepa, que tu amado lo sepa, que tu pasado lo sepa, que el futuro vuele en pedazos
afuera todo sigue igual, todos y todas están en su aburrido y soberbio canal de asepsia emocional
que vuelen en pedazos en la cámara más lenta
porque el universo pertenece al fuego y la violencia







bombs fall again

I don't want to work.

fuck it.. people are going to read this,

and I get all kinds of offers and opportunities, but i keep passing on them...

translate subtitles, translate books, teach private English classes at 227% the rate I used to make at the prestigious school. It's on. I'm blatantly surfing through life, unemployed, still living the way I like to.

I'm lucky. And smart. And pretty much all I do is watch films and learn life from fictional stories. Yeah, "based on true events" like most everything in reality is.

Shit. I hadn't written in such a long time it almost feels strange to do it. It's fucking liberating. I feel like a river that could go off and break walls and just talk about all the things I think about and do. Fuck all of you. You shit readers. I mean. You're like ghosts. Sorry, but paradoxically, I'm sure nobody reads this, and that's who I'm talking smack at.

So I play something else. It's this tv show. A name of an actor I am a big fan of comes up. I take a screenshot of it. I post it somewhere with a subtitle "sold". I admire this fucker.

 I think about a devil. I think about being evil, selfishly evil. I step away from it. Keep playing this movie.

I've duties to take care of tomorrow.


And I miss things. I miss your wetness.


Friday, January 27, 2017

sleep dealer

Si alguien me lee, sabe que me gusta mezclar las energías de la realidad periodística con la ficción producida con el propósito de lograr un cambio de perspectiva. Así que aquí voy:

Sleep dealer es una película del 2008 —el año en que Mr Drone, Barack Obama, premio nobel de la paz tomó posesión.

Dirigida por Alex Rivera esta película retrata un "futuro distópico" en el que una muralla fortificada ha acabado con la migración entre México y E.U.A. El trabajo ahora es realizado por los mismos que de otro modo hubieran sido migrantes a través de interfaces remotas desde las cuales controlan robots que hacen el trabajo de construcción a lo largo de jornadas extenuantes que literalmente terminan chupándole la vida a los operadores. Los personajes se ven forzados a caminar largas distancias para comprar bolsas de agua bajo la vigilancia de cámaras armadas con metralletas. Intentos de hackear las telecomunicaciones son interceptados y castigados con misiles lanzados por drones no tripulados.

Sleep dealer es un documental visionario que relata algo que hoy es la realidad absoluta para muchas personas. Es un ejemplo de violencia prospectiva premiada y admirada por muchos, incluido yo.

Otro tipo de violencia visual es la que ayuda a la catarsis del ser humano, y sus ejemplos más efectivos se presentan en forma de videojuegos y películas. Uno de mis favoritos es GTA, que fue leyenda en su primera y segunda ediciones allá por los noventa porque lo habían "prohibido en Brasil". Hace faltar echar un ojo al Brasil del día de hoy y las múltiples formas de violencia que el gobierno y el sistema a través de este ejercen en la población. Poco tiene que ver un tonto videojuego.

La manera de recibir, interpretar y propagar —o censurar— distintos mensajes pone en evidencia la hipocresía de los espectadores y comunicadores —institucionales o en redes sociales.

Había un tiempo en que la violencia extrema en las películas era muy criticada. La violencia "gratuita" en Pulp Fiction, heredera de Robocop y otras, era "controversial" rechazada por amplios sectores. Hoy, entre esos grupos que reprueban lo que ellos llaman "la normalización de la violencia" están los mismos que se la pasan chupando alcohol y haciendo escándalos o usando el claxon para que el portero les abra la puerta. Entre ellos están los que se la pasan fumando tabaco apestando y envenenado el aire en la calle porque "estoy en la vía pública y puedo hacer lo que quiera". Los que entre amigos —y muchas veces en público real o digital— hablan de las mujeres como presas sexuales, o le desean destinos violentos a los rivales políticos.  Entre ellos están los que apoyan la prohibición de otras drogas mientras son adictos a drogas buenas, legales.

Los que regañan a la gente por ver videos de la muerte son los mismos que defienden la vulgar "picardía del mexicano" cuando tienen abajo el selectivo filtro de la mezquindad. Son los que piensan que todos debemos creer en dios porque si no no se puede tener una brújula  moral,  los que critican la "veneración de la ciencia" pero ejercen una especie de relativismo ideológico ante el salvajismo islamista. Son los que ejercen pequeñas cotidianas dosis de violencia en la calle, los que andan de cabrones gandallas en sus coches en las colonias afluentes de las grandes urbes mexicanas.

Son los que creen la teoría de que la culpa de Columbine la tienen el roquero Marilyn Manson y la película Natural Bornk Killers. Es la mentalidad de pensar que todos son más estúpidos que uno mismo y más desgraciados que uno mismo, de modo que al ser expuestos a una imagen realmente violenta terminarán siendo unos asesinos. La mentalidad de estos individuos mustios que destruyen el tejido social en sus universos inmediatos,  que se asustan con el gore y lo quieren prohibir que dentro de sus familias y lugares de trabajo ejercen violencia y control pero condenan la curiosidad o "el morbo" de alguien que busca, ve o comparte imágenes violentas reales, tienen un grado de responsabilidad en esa fórmula paralizante que es la normalización de la violencia como un ente a combatir.

El rechazo a "normalizar la violencia" es uno de tantos juegos morales de doble filo de nuestro tiempo posmo. No es lo mismo publicar y o analizar imágenes de violencia, que autorizarla francamente, ejercerla o condonarla a un ritmo e intensidad que la conviertan en algo normaly cotidiano. Parar o acotar este proceso no se logra bloqueando contenido y pontificando contra quien lo consume.

Los que publicamos y vemos videos de violencia, o escribimos textos, poemas, o sátiras inspirados en la violencia, no somos los que la estamos normalizando. Somos quienes la tratamos de entender.

Claro que habrá quienes tengan una voz o una perspectiva más mordaz y cínica que otros, incluso quien tenga un tipo de irreverente, quizás grosero humor negro sobre una violencia que parecería que no toca al autor. Pero esto no nos-los convierte en el blanco a atacar. Al igual que con las drogas, no neutraliza al receptor o lo hace un estúpido necesitado de orientación por parte del benefactor purificado en que mucha gente se quiere convertir cuando censura, alecciona o condena la publicación de información, o de opiniones molestas para ellos.

Si tú te enfocas en condenar a estos individuos que difunden, comentan y hasta bromean con la violencia, y no a los que construyen el objeto sobre el cuál se hace el comentario, la broma, el meme, el análisis desalmado, o helado de una muerte, estás apuntando tu rifle moral al lugar equivocado.

La linea que divide el morbo y la información no es tan delgada. Depende de la autoindulgencia, del narcisismo y la intención del que se atreve a mandar un mensaje sobre la violencia o la distribución de imágenes u opiniones sobre ella. El punto nodal es la búsqueda de la verdad. Por más gris que esta pueda parecer cuando se analiza un mensaje.

Vale la pena, para bajarse de la nube del juicio fácil, pensar en la época en la que no había registro visual o digital y el único registro de eventos era escrito, y preguntarse si uno podía confiar en los relatos escritos. Si uno hubiera decidido leer o no un relato de nota roja, y responder a la pregunta ¿hubieras preferido no tener la opción de leer o no leer el relato, y que en su lugar hubiera sido censurado para cuidar tu sensibilidad y quitarte la opción?

Vale entender que la persona o medio en los que más confías para proporcionarte una cronología o reporte de la realidad bien podrían estar mintiendo o no, pero aquí aún así, la cuestión sujeta a juicio sería tu curiosidad por conocer el hecho concreto, real, horrendo o no tanto, pero de él toda su gráfica, y nítida verdad.

Volviendo al drama y el melodrama producido, vi  —y no recomiendo— la serie American Crime, temporada 2.  Me pone a pensar en el tema de normalizar,  dramatizar y trivilizar la violencia. Esta serie es una total basura y construye una dramatización autómata sin conexión concreta con ningún evento real en concreto. Es una especie de mescolanza de los casos de Columbine y el asesinato de Matthew Shepard en Laramie, Wyoming. Evoca en todo caso el difícilmente cuantificable historial de masacres escolares y crímenes de odio ocurridos en el faro de la esperanza para el mundo que Obama dice que son los E.U.A.

Otra serie de televisión que de forma visionaria —o interpretativa para quien está poniendo atención a las múltiples realidades que se desenvuelven ante nosotros y nuestros hijos— retrata, o proyecta lo que ocurre con el animal de las redes sociales, las expectativas y los juicios sociales es Black Mirror que en concierto con la película Nerve parecen una premonición o explicación preventiva del horrendo asesinato de adolescentes en el Colegio Americano del Noreste en Monterrey. México es pionero en un siniestro estilo de asesinato promovido por "las redes".

El documental Lo And Behold frota la superficie de la parte "diabólica" de una red fuera de control que influye en las mentes y las realidades de las personas al comentar el caso de Nikki Catsouras quien se mató en el Porsche de su padre y cuya foto fue filtrada, esparcida y utilizada para burlarse de los devastados padres y familia de Nikki.

El dolor de los padres de las víctimas, como los de Columbine hasta los de Newtown y los de Monterrey, sin mencionar los de los miles de desaparecidos por la guerra inspirada en la prohibición de las drogas, parece imposible de describir,  ver y tratar de entender. Pero las causas de estas muertes, el encontrar información, restos, datos imágenes sobre las circunstancias de la muerte de las víctimas, no debe ser censurado.

Todas esas preocupaciones son frívolas frente al prospecto de conocer, vivir, sufrir la violencia de forma personal. Cuando uno vive violencia tiene opciones, como en cualquier situación difícil, y entenderla, entrar lo más profundo que pueda en una o todas las violencias visibles es una opción, es una necesidad o un deber, incluso, en muchos casos, para entender y sobrevivir dicha violencia.

La violencia no es un juego. Pero la paz, la necesidad de compasión, la responsabilidad de todos por entender y actuar diariamiente para visibilizar, disectar y comprender la violencia contra terceros, y desnudar su profunda naturaleza cobarde, requiere de nosotros la valentía, la compasión, y la curiosidad oscura, que muchos van a llamar morbo, de exponerse a ella. La diferencia entre estos términos radica en la decisión de qué hacer con la información, con las imágenes. El morboso, el compasivo, el valiente ¿qué hacen?

¿Tú qué haces?


La banda Santigold escribió este párrafo :

We're the keepers
While we sleep in America
Our house is burning down
Our house is burning

Somos los cuidadores
Mientras dormimos en América (Estados Unidos para los nacionalistas)
Nuestra casa se quema
Nuestra casa está en llamas

Santigold tocó un cover no adulterado de la canción Killing An Arab —matando a un árabe— y lo cantaron así tal cual en el festival de lolapalloza de 2009 allá en Chicago. Vale la mención porque esta canción de 1979 eventualmente se convertiría en tema de controversia y eso nos debería dar vergüenza. Original de The Cure, y la cuál Robert Smith tristemente decidió dejar de tocar, sacar de re-ediciones de discos y eventualmente cambiar de letra a "matando a otro", está basada en el libro "El Extranjero" de Albert Camus, donde el protagonista en efecto asesina a un árabe en una playa.

Creo que lo que trato de explicar es que los valores, y las virtudes no son algo estúpido y galvanizado, sino requieren de experiencia personal, de empatía, de inteligencia, para ser ejercidos y enseñados. Incluso con esa palabra debo tener cuidado, porque enseñarle a alguien la ética, el amor, la inclusión, los límites de la libertad —que existen solo cuando se agrede a otra persona— no se enseñan con letanías, discursos o regaños. Es la experiencia, el poner a las personas en un escenario a actuar, lo que genera el conocimiento de un sentimiento.